Estar soltera me ha enseñado cosas que nunca imaginé poder aprender estando sola. Es increíble tomar una decisión sin tener que convencer a otro de qué tan correcta es. Ya puedo organizar mi vida sin tener que pensar en que debo tomar en cuenta el tiempo y la disposición de un chico, que capaz ni le agraden los planes que tengo. Puedo hacer realmente lo que se me antoje sin pedir permiso o planificarme con alguien, solo salgo, lo hago y listo.

Ahora puedo ir a fiestas, salir a caminar por la playa o simplemente ir a ver tiendas en el centro comercial sin que mi chico celoso esté chamando cada media hora para saber qué estoy haciendo. No digo que salir en pareja no sea divertido, pero sin duda alguna no se disfruta igual a hacerlo sola, puedo ir a donde quiera, cuando quiera y con quien quiera sin tener que pensar en los horarios de otros.
Somos dueñas de nuestras vidas, llegó el momento de salirnos del molde y comenzar a tomar decisiones propias. Nada de “debes casarte”, “no dejes que pasen los años sin que consigas pareja” o “ya estás en edad de tener hijos”. Todos tenemos tiempos distintos, es hora de tomar las riendas y comenzar a hacer lo que nos gusta cuando nos guste, no cuando otros nos digan que lo hagamos.

Deje de encasillarme a pasar tiempo con mi pareja, ahora lo disfruto con mi familia y amigos. Antes podía desfrutar de tiempo contado con ellos, porque debía cumplir con mi amor. Gracias a mi soltería ahora puedo conocer gente nueva, nuevos lugares y experiencias. Es como ver el mundo con ojos distintos, donde te sientes libre de hacer cualquier cosa. Sin duda alguna, la mejor enseñanza que me dejó la soltería es que la persona más importante siempre seré yo.