Experta revela la importancia del vínculo del padre en la niñez y sus repercusiones en la adolescencia y adultez. Es crucial para las relaciones amorosas.

Las mujeres son muy especiales y una de las cosas que más les preocupa es su relación de pareja, pues tienen en su memoria, esa experiencia que vivió su madre, la relación que sostuvieron con su padre, cómo la trató, pero también está latente en ellas, la influencia de la figura paterna.
Es por ello, que el presente artículo, trataremos el tema de cómo el padre afecta las relaciones amorosas de sus hijas. Haciendo referencia a distintos aspectos, como la calidad de sus relaciones amorosas, las decisiones que toman con respecto a su vida personal, e incluso qué relación tienen con su futuro en el amor.
Linda Nielsen, experta en relaciones familiares, señala que hay buenas noticias. Las hijas que crecen con padres presentes, que les apoyan, que les muestran amor, que se comunican realmente, tienden a desarrollar excelentes vidas románticas.
Explicaremos un poco, como es el amor en cada etapa de las mujeres, y por consiguiente, como los padres pueden interferir en cada una.
- Adolescencia: En este capítulo de la vida femenina, las mujeres que tuvieron un buen padre (o figura paterna), tienen menos probabilidades de iniciar su vida amorosa a edad temprana, incluso reducen la cantidad de sus parejas amorosas, por lo que hay menos probabilidades de embarazos y enfermedades de transmisión.
- Adultez: En los primeros años de la adultez, las mujeres que tuvieron una buena relación con su padre, gozan de gran seguridad, lo que les permite no aceptar conductas amorosas que les incomode.

Otro aspecto positivo es que tienen menos probabilidades de tener relaciones con hombres que conocen pocos y también, menos probabilidades de tener relaciones bajo la influencia de drogas o alcohol. Lo mejor de todo es que estas mujeres no usan las relaciones como una manera de obtener amor y atención.
- En pareja: Las mujeres que tuvieron una buena figura paterna, desarollan mayores niveles de satisfacción en sus relaciones de pareja, tanto noviazgos como matrimonios. Estas relaciones suelen ser mucho más profundas y seguras para ambas partes.
Las mujeres que han gozado de este privilegio, también son capaces de expresar sus opiniones con honestidad, aceptan sus errores sin caer en conductas agresivas y no le tienen miedo al rechazo.
Por el contrario de todas estas etapas, existen situaciones totalmente inversas, es decir, esas mujeres que no tuvieron una figura paterna al crecer.
Y es que en esta situación, lo primero es que sus relaciones con los hombres serán difíciles. En sus relaciones de pareja, es mayor la probabilidad de incurrir en un divorcio, pueden ser muy tímidas y/o agresivas al hablar sobre lo que necesitan y desean, incluso cuando buscan resolver un problema.
Lamentablemente, estas mujeres se conforman con muy poco o tienen expectativas muy altas sobre los hombres que les rodean. Ya que no se sintieron amadas de pequeñas, específicamente amadas por un padre, esperan que los hombres que se cruzan en su vida les brinden atención, aprobación y adoración.
Linda Nielsen pide que, en esta etapa, las mujeres reflexionen en sus relaciones, como en este ejemplo: Una persona hambrienta es la menos indicada para hacer las compras en el súper, visita el lugar con mucha hambre y compra comida chatarra, lo que solo le da satisfacción temporal.

Las mujeres, en particular suelen hacer lo mismo, cuando tienen hambre de un amor paternal, “compran” hombres que no son buenos para su salud.