Es normal que cuando tengamos algún proyecto en mente, o la idea de emprender algo nuevo, los comentemos con alguien para saber lo que piensa, nos dé su opinión, y nos apoye con palabras de aliento que nos incentiven a seguir adelante.
Porque es válido que cuando tenemos una inquietud o iniciamos algún proyecto busquemos alguna opinión, el problema es que llega un punto en el que dejamos de hacer ciertas cosas por pensar lo que diga la gente, es decir, muchas veces les prestamos más atención a opiniones de terceros que a las propias.

Y es que dicen que la felicidad está detrás del miedo y también cuando dejamos de pensar en lo que diga la gente, cuando dejamos de hacer algo que nos gusta, seguir cierta tendencia o moda, por miedo al rechazo o recibir comentarios negativos y destructivos.
Al buscar la definición de felicidad esta nos dice que es el estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.
En las relaciones de pareja, muchas veces tenemos visualizado al tipo de persona que queremos a nuestro lado, pero resulta que el amor nos llega de alguien totalmente distinto y entonces llegan las preguntas.
Son automáticos prejuicios y pensar el que dirán los demás cuando nos vean con una persona tan distintas a nosotros.
Aunque nuestra cabeza está llena de complejos muchos de estos a veces son el reflejo de lo que uno mismo opina, dejar de pensar en lo que diga la gente también es dejar de opinar de los demás.
Porque en esta vida, de todo se aprende, incluso de los errores, de los fracasos, de las malas compañías, decisiones, pero lo que más nos pesa es tener en nuestra cabeza, eso que no hicimos por miedo, los arrepentimientos.
La felicidad es algo que cada uno va forjándose, todos tenemos la misma capacidad de hacer las cosas, al menos de intentarlas, si no nos sentimos a gusto con algo, estamos en el derecho de cambiarlo si eso nos hará sentir mejor, porque nuestro tiempo satisfacción emocional son muy importantes.

Es cierto que con el paso de los años muchas cosas rondan en torno a nuestra edad, o al menos socialmente se han establecido que si la edad máxima para pedir ciertos trabajos, para casarse, tener hijos, etc., nada de esto es una regla aplicada a todas las personas.