Ella solo quería a alguien que la amara de la forma en que merecía ser amada. Ella quería un hombre que la viera como es, y que se decidiera que es digno de su amor. Ella quería un hombre que no proyectara sus problemas en ella y que agregara valor a su vida.

Ella solo quería a alguien que supiera lo que valía. Quería un hombre que viera lo que hace en su vida y que la apoyara. Quería un hombre que la respetara y que la viera como una persona que puede añadir valor a su vida.
Quería a alguien que no sólo la viera por sus defectos y errores. Quería a alguien que viera que sus lados buenos siempre superan en número a los malos. Quería a alguien que no la hiciera sentir como si estuviera loca, que no jugara con su corazón y su confianza. Quería a alguien que la viera como un ser humano y decidiera amarla.
Quería que fueran un equipo. Quería que estuvieran ahí el uno para el otro. Quería que le cubrieran las espaldas tanto como ella cubriría las de él. Quería saber que podía contar con él, tanto como él podía contar con ella. Porque siempre habría ido cuando la necesitaran. Habría estado ahí para él por siempre. Pero él decidió no estar ahí para ella.
En lugar de luchar por ella, y mantenerla alejada de todas las cosas malas, él fue el mayor mal que ella pasó. En vez de pelear por ella, peleó con ella. Lucho con ella y no dejó de maltratarla.
Pero, a pesar de todo ese maltrato que el causó en ella. Ella solo quiere hacerle saber que no importa cuánto tiempo pase, sin importar que tenga a alguien nuevo en su vida, irrelevante si él se arrepiente de haberle hecho todo ese daño o no.
Ella no lo perdona y nunca lo perdonará por hacerla sentir que no es lo suficientemente buena para él.
Sin embargo, ella no quiere que nadie le haga lo que él le hizo sentir, porque no cree que sea capaz de soportar el dolor por el que él, la hizo pasar.

El no sobreviviría al alma rota y al corazón roto. Él no es tan fuerte como ella. Y nunca lo será. Ese es su único consuelo.