Todos alguna vez hemos sufrido las consecuencias de no dormir bien, esos efectos que se producen por falta de sueño, y que comúnmente lo comparamos a la misma sensación de estar ebrio, aunque no se haya probado ni una gota de alcohol.
Sin embargo, no dormir afecta nuestro cerebro de igual manera que haber consumido una cantidad importante de alcohol, es decir, con un gran malestar, no coordinar bien, cansancio extremo y una sensación de lentitud de reacción ante cualquier tarea.

De acuerdo a un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina David Geffen de la Universidad de Los Ángeles y la Universidad Tel Aviv de Israel, no dormir bien tiene un efecto negativo que afecta directamente en nuestro cerebro, equivalente al que genera tomar cantidades excesivas de alcohol.
Para comprender la comparación entre la ausencia de sueño y el consumo del alcohol, según investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, Galicia, abusar de bebidas alcohólicas genera cambios en la actividad cerebral, así como problemas en la atención y la memoria.
Cuando no dormimos o no tenemos un sueño reparador, nuestras neuronas no funcionan adecuadamente, lo que implica un deterioro de la memoria y una menor capacidad cognitiva y de reacción.
En el estudio realizado se valoraron los efectos de la privación de sueño sobre la atención, y de esta manera, se concluyó que después de pasar diecisiete (17) horas privados de sueño equivale a los efectos de tener niveles etílicos en la sangre superiores a los permitidos por la ley para manipular un auto.
Aparte de todo, la ausencia de sueño causa la aparición de ondas lentas cerebrales propias del estado del sueño en regiones de nuestro cerebro que interfieren en nuestro rendimiento óptimo cognitivo, sí, como cuando estamos borrachos.

Así que, lo más recomendable es que la próxima vez que se deba manejar y no se haya dormido bien o lo suficiente, lo mejor es acatar órdenes y hacer caso a las señales de tránsito que sugieren no manejar si se está cansado, o en un buen estado para hacerlo. Un segundo puede hacer una gran diferencia.