La felicidad, tranquilidad y plenitud de una mujer no debe estar ligada a ningún estado sentimental en específico. Pues una mujer debe sentirse segura de sí misma, con buena actitud y satisfecha independientemente su estado sentimental. Su felicidad no puede radicar en una persona.
Hoy en día, es muy común encontrar mujeres dependientes de un estado sentimental, pues simplemente entregan su vida a estándares sociales. Las casadas desean divorciarse, las solteras se quieren casar y las divorciadas ya no creen en el amor.
Si están casadas piensan que con el divorcio su “felicidad” o libertad será devuelta, si están solteras se sienten solas y piensan que con una persona al lado llenaran ese vacío, y las divorciadas están cansadas de tantas desilusiones.
Todo esto va de la mano a la experiencia en cada etapa, pues una vez envueltas en un estado sentimental en específico, al primer conflicto o situación difícil desean escapar. Pero la verdad es que la felicidad va mucho más allá de un estado sentimental, independientemente sea cual sea el caso.
Las mujeres deben sentirse plenas porque han aprendido a sentirse así en su soledad, disfrutando de su propia compañía. Enfocarse en sí mismas, para descubrir lo que realmente les importa y todo aquello que les apasiona.
Sentirse plenas y felices porque han cultivado su propia independencia. No esperar que nadie les de algo, sino que ellas mismas son capaces de obtener las cosas por sus propios méritos y cuidarse a sí mismas.
No tienen prisas ni compromisos que cumplir, y manejan su propio ritmo. Es ese el tipo de mujeres que pueden ser plenas y felices porque pueden permanecer solteras por largos lapsos de tiempo, pero su amor propio, aumenta día con día, descubriendo así cuan valiosas son. Se sienten completas con o sin compañía.

Estas mujeres son realmente conscientes de que, para disfrutar la vida, solo necesitan estar bien consigo misma.
Son mujeres plenas y felices porque siguen sus propios ideales y jamás bajan la mirada. Son apasionadas por la vida y la aventura: nada ni nadie será capaz de desviar su camino. Y en lugar de perseguir a un “príncipe azul”, persiguen sus metas y sueños. Persiguen ese futuro que saben que merecen.