Dejar de dar atención, cariño, amor y tiempo a esas personas que amamos pero que no nos aman de vuelta, quizás sea una de las cosas más difíciles de hacer en la vida, pero también es la más importante.
Hay que dejar de tener conversaciones difíciles con gente que no quiere cambiar. Dejar de aparecer para la gente que es indiferente a nuestra presencia. Dejar de amar a la gente que no está lista para amarnos.

Por naturaleza, nuestro instinto hace todo lo que esté a nuestro alcance para ganarnos las buenas gracias de todos los que podamos, pero también es el impulso que nos robará tiempo, energía y cordura.
Cuando empezamos a aparecer en nuestra vida completa y completamente, con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo va a estar listo para encontrarnos allí. Pero, esto no significa que tengamos que cambiar lo que somos. Significa que tenemos que dejar de amar a las personas que no están preparadas para amarnos.
Si somos excluidos, insultados sutilmente, olvidados o fácilmente ignorados por las personas con las que pasamos la mayor parte del tiempo, esto no nos está haciendo un favor al continuar ofreciéndoles nuestra energía y nuestra vida.
La verdad es que no somos para todos, y todos no son para nosotros. Eso es lo que lo hace tan especial, cuando encontramos a las pocas personas con las que tenemos una amistad, amor o relación genuina, sabremos lo precioso que es porque hemos experimentado lo que no es.

Pero mientras más tiempo pasemos tratando de forzar a alguien a amarnos cuando no son capaces, más tiempo nos estaremos privando de esa misma conexión. Hay muchas personas en este planeta, y muchas de ellas se van a encontrar con nosotros al mismo nivel, con la vibración de donde estemos, conectándose con donde estemos yendo.
Lo más precioso e importante que tenemos en la vida es la energía. No es el tiempo lo que está limitado, es la energía. Lo que demos a cada día es lo que creará más y más en nuestra vida. A lo que le damos tiempo, es lo que definirá nuestra existencia.