Actualmente, el botox es una opción a recurrir para “corregir” algunos prejuicios impuestos por la sociedad, sin embargo, este involucra graves peligros en la salud. Pues las personas que deciden someterse a este tratamiento cosmético son advertidas por especialistas, quienes han descubierto impactantes reacciones del botox.
El nombre científico del Botox es toxina butolínica y que se ha convertido en un tratamiento muy popular entre las celebridades.

Diversos estudios de neurología realizados en Norteamérica han revelado cómo el Botox facial cambia el cerebro literalmente, pues las consecuencias neurológicas involuntarias hacen que el procedimiento estético esté lejos de ser benigno.
De acuerdo con Richard Cytowic, profesor de neurología en la Universidad George Washington, investigaciones en curso han revelado una consecuencia no intencional y bastante alarmante: las inyecciones de Botox en la frente y la cara reorganizan el mapa sensorial del cerebro a las manos.
Lo cual resulta preocupante debido a que los clientes generalmente regresan para recibir inyecciones regulares de botox, porque la parálisis limitada que la toxina induce dura solo de dos (2) a tres (3) meses.
Además, señala que la toxina botulínica es uno de los venenos más letales conocidos y explica que la neurotoxina es producida por la bacteria Clostridium, una espora que se encuentra comúnmente en las plantas, el suelo, el agua y los animales.
El síndrome clínico de botulismo, que a menudo es letal, generalmente ocurre ya sea por una infección de la herida o por comer alimentos poco cocinados o enlatados incorrectamente.
La toxina paraliza los músculos al bloquear la liberación de acetilcolina, el principal neurotransmisor entre el nervio y el músculo.
Richard Cytowic, agrega que los circuitos y anatomía microscópica cerebral son maleables debido a que cambian físicamente en respuesta a una serie de factores externos.
Durante la imitación intencional de las expresiones faciales con la aplicación del Botox, la retroalimentación facial altera la actividad neuronal en los circuitos centrales que subyacen a la emoción.

La parálisis limitada causada por Botox priva al cerebro de las entradas sensoriales normalmente generadas por el movimiento frontal y facial. Aún más inesperado es que las manos sufren una pérdida de actividad cerebral después de una pérdida relativamente pequeña de movimientos faciales.
El especialista advierte que los cambios en la reasignación del cerebro dependen de la dosis de botox: cuanto más se use, más grande será el efecto. Situación por la que llama a quienes utilizan este método cosmético o tienen en mente utilizarlo a reflexionar sobre estas consecuencias que tiene para la actividad cerebral.