La felicidad se construye y nada tiene que ver con el destino, sino con el sentimiento que nos acerca a estados de paz, tranquilidad y bienestar. Es todo ese conjunto de emociones que, mantenidas en el tiempo, producen cambios en el cuerpo y en la mente, asociándose con vivir plenamente y en buen estado de salud.
De acuerdo con la psicóloga Suzanne Degges-Whit, la felicidad se construye y aunque por años se ha intentado encontrar la fórmula es un hecho que el destino no la determina.
La especialista recientemente explicó para Psychology Today las claves que ayudarán a tener una vida mucho más plena y aclara que nada tiene que ver con las relaciones románticas.
Los seres humanos necesitamos relacionarnos para disfrutar de un óptimo bienestar y felicidad. Esta es una verdad simple: nacemos con un fuerte impulso para establecer conexiones con los demás.
Si bien muchos de nosotros pensamos que seremos felices cuando encontremos el “amor verdadero”, con una pareja, o lo que sea que sintamos se aproxime a eso, no son las relaciones románticas las que se requieren para la felicidad.
Simplemente tener buenos amigos que lo alienten y apoyen contribuirá tanto a nuestros sentimientos generales de felicidad y satisfacción en la vida. Ser amable con los demás es esencial para encontrar un sentido de felicidad personal.
Degges explica que nuestros cerebros humanos están conectados para que sintamos alegría cuando nos comportamos de manera altruista.
Por lo que debemos agradecer lo poco o mucho que tenemos, reconocer la abundancia de nuestra propia vida, sin importar cuán austera o extravagante pueda ser, y sentir gratitud por las personas que nos rodean, las experiencias y cosas que tenemos también contribuyen positivamente a un sentido de bienestar.
Tener y mantener un propósito es la razón principal en la vida. Esto es necesario para conseguir satisfacción y felicidad.
Pues de acuerdo con la especialista, creer que se está contribuyendo a algo más allá de uno mismo y ser parte de algo más grande que nuestra existencia individual también son necesarios para experimentar un sentimiento de paz que es parte de la felicidad.
Finalmente, Suzanne Degges-Whit expresa que cuando pensamos en lo que nos trae felicidad en la vida, si nuestra respuesta está relacionada con la adquisición de posesiones, debemos pensar en la decepción que siente una vez que termina la novedad o la emoción de la compra, dándole un valor que no tiende a lo material.
Suzanne Degges-Whit advierte que el valor del logro individual ha creado una sociedad que parece concentrada en el éxito personal por encima del bien común. Por lo tanto, las personas están “solas” al buscar formas de dar sentido a sus vidas y encontrar la felicidad.