Para las parejas que llevan algunos meses o años juntos, es normal que deban enfrentarse a las crisis de pareja.
La mayoría de las personas, cree que una crisis de pareja es una pelea sin sentido que termina arruinando todo, absolutamente todo. Pero no es del todo cierto.
Verás, aunque las crisis de pareja sean destructivas, estas son un mal necesario e inevitable.

Cuando ambas partes están pasando por un momento de estrés, las probabilidades de que se den dichas crisis aumenta, pero, si no has pasado por una, o crees que estás en ella y no estás segura, te dejo acá los posibles síntomas:
- Una crisis de pareja se destaca por ser una discusión sumamente álgida que puede durar más de unas horas, a veces, hasta días.
- Las crisis de pareja suelen estar acompañada con muchos “vete a la mierda”; “no te soporto más”; “ojalá te atropelle un carro”; etc.
- Las crisis de pareja tienden a sacar nuestra peor versión de nosotros y, muy probablemente, el temor a que la relación acabe en medio de ella, se vuelva realidad.
Con estas tres características, ya sabes cómo identificar una crisis. Pero ¿Cómo solucionarla?
Es importante que aceptes lo que te dije, las crisis son necesarias e inevitables. Son necesarias en el sentido de que, a través de ellas, la pareja puede drenar estrés y decir miles de cosas que estuvieron reprimiéndose.
Y son inevitables porque somos seres humanos y todos, absolutamente todos, pasamos por un mal momento y terminamos pagándola con nuestra pareja.
La solución.
- Prevención:
Como mencioné, muchas de las crisis se caracterizan por estar llenas de desahogos emocionales. Por lo cual, podemos prevenir esto siempre manteniendo la honestidad, por dura que sea, con nuestra pareja.
Decir lo que nos molesta en su actitud, poner líneas claras y no dejarnos nada por dentro cuando algo nos fastidie, es indispensable.
Si absorbemos todo esto, empezaremos a ser una bomba de tiempo y explotaremos formando una crisis.
Si aun así caemos en crisis, no te preocupes, gracias a la prevención esta podrá resolverse mucho más fácil con un “disculpa, me equivoque”.
- Dejar el orgullo de lado:
Si no se pudo drenar la energía a tiempo y has explotado, prepárate. Te queda por delante drenar todo ese orgullo y, de nuevo pedir disculpa.
Las disculpas siempre deben venir de ambas partes si ambos han estado equivocados. Siempre deben tener una larga explicación de todo lo que hiciste mal y, por último, deben tener una promesa de mejorar cada día más.
Decir en voz alta todos tus errores, le permite saber a la otra persona que reconoces todo lo que has hecho mal, y a ti también, por lo que las disculpas serán más sinceras.
Por último, prometer mejorar no significa que prometas no equivocarte. Mejorar es tratar de hacer más prácticas preventivas para evitar caer tan profundo en las futuras crisis o, mejor aún, tratar de abordar cada pequeño error que se cometa con responsabilidad, pedir un tiempo a solas cuando haya carga de estrés, y recordarle a esa persona cuánto le amas, incluso cuando sientas que estás a punto de explotar.