Por tonto que parezca, el tamaño del cráneo de un bebé, puede determinar el éxito del mismo en un futuro.
Cuando eres padre, no te detienes a preguntar qué tan exitoso será tu hijo, simplemente esperas que sea la mejor versión de sí mismo y tú también esperas hacer tu mejor esfuerzo para que él salga adelante. Pero, no piensas en que el tamaño de su cráneo pueda influir en ello.
Sé que puede difícil de procesar, pero gracias a la ciencia, esto se ha logrado demostrar como un hecho afirmativo.
La universidad de Edimburgo, encargada del estudio que lo comprobó, determinaron que un mayor volumen intracraneal, se resume en un mayor espacio para albergar más materia gris y una mayor oxigenación. Haciendo que las capacidades verbo numéricas de la persona, sean más elevadas.
Por supuesto, esto es una especie de plus o bonus que, si no se aprovecha, no servirá de nada. A su vez, el IQ de los padres, demostró ser un factor fundamental en la inteligencia y racionalidad del niño para resolver problemas, ya que, a través de los genes, ciertas habilidades cognitivas pueden ser transferidas de padres a hijos o de abuelos a nietos en otros casos.
Esto cobra más sentido al revisarse que gran parte de los hijos, suele también heredar parte de la estructura ocia de sus padres. Siendo así posible que, si tus padres y abuelos son corpulentos o delgados, tú probablemente también lo seas, y tus hijos igual.
Esto mismo se logra aplicar a las habilidades cognitivas.

Finalmente, para sacar el máximo provecho de un niño de cráneo grande, este debe ser criado en un torno de cariño, comprensión y atención donde su inteligencia emocional no sea descuidada.
El éxito de una persona se mide entonces, por el equilibrio y crecimiento de su inteligencia emocional y racional.