Muchos creen que eso de que engordamos en el matrimonio, es solo un mito tonto y banal. La verdad es que esto tiene una explicación simple pero exacta que podría hacer cambiar de idea y estilo de vida, a muchas personas.
Verás, cuando una persona vive en pareja, cambia radicalmente su estilo de vida. Pero, no nos referimos solo a tener a una pareja, sino a convivir con ella.
Por lo general, el hombre y la mujer, se preparan físicamente para tratar de atraer a una potencial pareja.
Esto, por duro que parezca, es una actitud primitiva que atiendo a la búsqueda de un potencial macho o hembra para el proceso de apareamiento. Esa parte del animal, es la que nos impulsa a tener un buen físico, más allá de que sea por un tema de salud.
Finalmente, cuando logramos concretar con una pareja y empezamos a convivir con ella, nuestro estatus de “búsqueda de potencial pareja”, se apaga, pues ya lo ha logrado.
Ahora, a engordar.
Una vez que estamos conviviendo, ya no sentimos esa necesidad de buscar a una pareja. Lo mismo sucede cuando tenemos hijos, cuestión que de hecho lo intensifica, ya que este es la primera de las razones por las cuales, las parejas buscan un macho o una hembra, físicamente apta para dar a luz.
Cuando sucede una u otra cosa, el ser humano entra en reposo y empieza un proceso de avance más espiritual o emocional.
Es decir, ahora, nuestra parte humana, es la que empieza a ocuparse para mantener la relación en pie, a flote.
El bienestar físico, pasa a un segundo o tercer plano, y el descuido de nuestro cuerpo empieza a aparecer. Comemos sin control y sencillamente, disfrutamos de todas esas cositas sabrosas que podemos compartir con el otro.
Así pues, las parejas más estables, suelen engordar juntas.