Tu nivel de alegría no solo en la conexión que tienes contigo, sino también en el lazo que tienes con los otros sujetos, implica la escucha atenta de tus sentimientos. Esta información puede quedar escondida bajo conductas que son muy poco constructivas a nivel emocional. ¿En qué casos no te das el espacio necesario para oír tus sentimientos?
“Algunas maneras de esconder tus emociones”

- Exceso de trabajo:
Cuando prolongas las jornadas en la oficina con las horas de trabajo en el hogar, caes en la dinámica de una agenda en la que no tienes nada de tiempo para pensar en ti misma y en aquello que está generando alguna clase de respuesta interior. Esta es una de los motivos por las que a veces pasa que es precisamente en vacaciones, ante la ausencia de la ocupación de trabajo, cuando afloran vacíos y problemas que no han sido oído durante el resto del año.
- Dulces:
La relación entre la alimentación y el estado de ánimo también está presente en el hambre emocional. A veces, cuando una persona se siente triste o ansiosa busca el estímulo inmediato de un capricho dulce. Es decir, en esta clase de circunstancia, el querer de comer está muy motivado por el estado sentimental del protagonista y no por el criterio alimenticio de los hábitos de la dieta.

- Compras:
Salir de compras se ha vuelto en un plan de ocio más para algunos sujetos. Sin embargo, la ilusión comienza de la compra no encuentra cubrir otras carencias internas porque si algo define la sensación del consumo es lo efímero de ese suceso. A un deseo le sucede a otro.
- Compañía constante:
El autoconocimiento requiere de espacios de soledad en los que coloca el foco de atención en uno mismo. Sin embargo, es probable evitar este objetivo deseable a través de la búsqueda continua de planes sociales que nutren la dependencia de la compañía externa.