Existen frases que pueden destruir por completo la autoestima y estabilidad emocional de tus hijos. Muchos padres las dicen sin saber el daño que le están provocando a sus hijos. Una psicóloga experta nos abrirá los ojos, nos hablará de ellas y nos dejará en claro que si amamos a nuestros hijos, hay que respetarlos.
“Somos humanos y es normal equivocarse. Lo importante es saber pedir perdón, algo que a muchos padres les cuesta. Además, si lo hacemos, les estamos dando un gran ejemplo”, menciona María Rueda, psicóloga experta en psicoterapia con niños y adolescentes.
“Frases que le harán un gran daño a sus hijos al decírselas”

- Aprende de tu hermano:
Los expertos advierten que hay que tener mucho cuidado ya que “generan rivalidades en la familia y son muy perjudiciales a la larga”, dice Rueda. Por medio de esta frase, el niño percibe a su hermano como un modelo que nunca podrá alcanzar y esto afecta su autoestima, al considerar que a sus padres les gustaría que él fuera de otra forma.
- Me vas a volver loca/o:
Puede que esta afirmación sea correcta en muchas situaciones y se da en un contexto donde el padre se ve a sí mismo al límite de la cordura, pero la equivocación es hacerlo partícipe de esto al hijo. “Utilizar la culpabilidad para motivar no es el mejor método para cambiar su comportamiento. Además, puede generar un impacto negativo en nuestra relación con ellos”, explicó Rueda. “Les estamos transmitiendo la idea de que nuestros problemas son culpa suya, y esto les puede generar una gran ansiedad”, indica Inma Marín, consultora pedagógica y presidenta en España de la Asociación Internacional por el Derecho del Niño a Jugar.
- No te da pena portarte así:
Hay padres que tratan de imponer disciplina de esta forma, primordialmente delante de otras personas. “Pero es mejor evitar las críticas que no sean constructivas o sólo conseguirá humillarlo y minar su autoestima”, menciona Rueda.
- Si no haces esto, te voy a castigar:
Amenazar es aplicar el pánico de alguien para lograr algo y cuando un padre se lo aplica a un hijo, esto puede conllevar a erosionar la confianza que los niños tienen depositada en sus progenitores.
“Por ejemplo, ‘si te portas mal no te van a traer nada los Reyes Magos’. Sabemos que esto no va a pasar nunca ya que no pretendemos dejar a nuestro hijo sin regalos. De esta forma sólo conseguimos que nuestro hijo aprenda que sus acciones no tienen consecuencias y perdemos credibilidad. Por lo que si se quiere imponer un castigo, éste debe ser coherente y debemos estar dispuestos a llevarlo a cabo en un breve periodo de tiempo”, argumenta la psicóloga.
- Me tienes harto/a:
Cuando un padre usa esta expresión, en una situación de estrés, lo más probable es que no tenga la intención de lastimar los sentimientos de su hijo, pero hay que ser completamente conscientes de que este argumento, fruto de la exageración, puede generar que un hijo crea que eso es real y permanente. “El amor de un padre hacia un hijo es incondicional, y eso es algo que debemos hacerles saber en todo momento”, aclara Marín.
- Porque lo digo y yo…Y punto:
Los padres tienden a creer que por ser más grandes y experimentados siempre serán los dueños de la verdad absoluta cuando su interlocutor es un niño. Por eso cuando llegan a un punto de la discusión en el que ya están agotados de hablar, recurren a esta frase para acabarla.
- No llores que no es para tantos:
“Muchas veces tendemos a infravalorar los sentimientos de nuestros hijos. Puede que se hayan peleado con un amigo en el colegio y aunque esto para nosotros carezca de importancia, para ellos la tiene y no debemos quitársela”, explicó Marín.
“También es habitual usarla con la intención de distraerlos de eso que les duele para que se sientan mejor, pero esa no es la manera adecuada de ayudarlos. Es mejor apoyarlos y consolarlos para que sepan que cuando les pase algo malo nosotros los entenderemos y estaremos ahí”, añade.