Una de las reglas más sólidas acerca de la felicidad, es la del cerrar ciclos, superar y seguir adelante.
Nadie que no pueda hacer eso, es feliz. La felicidad tiene ciertas condiciones, y una de ellas es la del vivir el ahora con miras hacia el futuro próspero y no cargar con el peso del pasado.
La vida es una mochila, en ella vamos metiendo cosas y la calidad de ellas puede hacerla más pesada o liviana. El exceso del pasado, el mal pasado claro, puede hacerla sumamente pesada.
Tan pesada que puede llegar el punto en que no podamos avanzar más, que nuestros pies no puedan dar un paso más y que, por más que intentemos, nuestro cuerpo no pueda seguir adelante.
Si has experimentado esa sensación de estancamiento, puedes considerarte un completo infeliz.
La infelicidad es dañina. Causa estrés y el estrés causa enfermedades no solo psicológicas, como la depresión, también puede afectar a nuestros órganos de manera devastadora.

No debemos tomar a la ligera el tema de dejar el pasado atrás, porque si no dejamos de ver una puerta cerrada que nos prometió felicidad eterna pero que de un momento se trancó con llave, entonces no podremos ver las cientos y miles de puertas y ventanas por las cuales podemos caminar, correr o escapar.
Hay que saber en qué punto soltar la mochila o qué sacar de ella para hacer el viaje más ligero. Hay que comenzar a vivir en el ahora para trazar nuestras metas del mañana.
Hay que cerrar los ciclos que pueden estar sujetando nuestras piernas y evitando nuestro avance al progreso.
Recuerda, no metas nada que no necesites en tu maleta para construir tu propia felicidad, de lo contrario, terminarás con una maleta tan pesada que no podrás avanzar en tu camino a la búsqueda de ello.