Los amigos son esa familia que uno elige. Una mejor amiga es por encima de cualquier otra persona, el lugar donde depositamos nuestros mayores secretos, miedos, inquietudes y deseos.
Ella no solo es útil en cuanto a que podemos compartir lo que sea con esta persona, sino que también nos sirve de reflejo para saber cuándo hacemos mal o hacemos bien.
La amistad es una de las cosas más valiosas que un ser humano puede conseguir en vida y, de hecho, no hay nadie más solo en el mundo que aquel que nunca ha tenido un amigo.

Las amistades verdaderas empiezan a conseguirse después de cierto tiempo, ya cuando se es adulto, y tenemos un mayor sentido de la responsabilidad. Pero ¿Qué tiene que ver una amistad madura con la responsabilidad?
Verás, todos nuestros actos tienen consecuencia, y si no tenemos responsabilidad de ellos, podemos lastimar a las personas que nos rodean.
Es necesario pedir disculpar y aceptar nuestros defectos para poder conservar una amistad, pues, del mismo modo que nos sentimos en libertad para dar una crítica, así, debemos también saber hacernos una crítica a nosotros mismos cuando ha de ser necesario.
Por ende, las amistades son espejo de nuestras actitudes y emociones. Necesarias para crecer como personas y encontrar un equilibrio en nuestra vida.
No debemos hacer oído sordo a sus consejos, pero sin olvidar que nuestras decisiones siempre serán nuestras, y de nadie más.