En un mundo con tantos corazones de piedra, es fácil toparse con personas que finjan quererte.
En lo particular, siempre he sido alguien que reconoce cuando alguien me toma por idiota, y no, no me molesta que crean que lo soy, lo que me molesta es que esté seguro de ello y que se de rienda suelta al descaro, pretendiendo ser mi amigo o algo más, solo por obtener algo.
Pero, con el tiempo he ido aceptando que este tipo de conducta es más natural de lo que parece.
Al igual que los animales, las personas adoptan conductas para obtener lo que quieren, por eso, muchos fingirán que te quieren.
El problema es cuando lo que quieren de ti es solo la carne y terminan jugando con tu corazón.

Ahí, existe un atropello directo contra tu dignidad, y como persona, debes alzar la voz y decir BASTA.
No permitas que nadie juegue contigo, no caigas en cuentos y tampoco te ahogues en un vaso de agua.
El cariño verdadero es fácil de reconocer, ¿Sabes por qué? Porque se demuestra cuando no lo solicitas, porque está ahí cuando no pide nada a cambio y porque realmente hay algo dentro de ti que te convence de que aquel cariño es real.

Por otra parte, no te mortifiques por aquellos que usan esto de “ser tus amigos” para obtener algo de ti.
Míralo de esta forma. Ellos te consideran tan inteligente que deben renunciar al orgullo para requerir de tu ayuda.
Finalmente, no te preocupes por quienes te odian, porque el odio es algo que hace daño exclusivamente a quien te lo ofrece.