La contradependencia es una palabra nueva que se creó para llamar un fenómeno que también es prácticamente nuevo: la tendencia al desapego afectivo por temor. No hace mucho tiempo lo que se consideraba normal era estrechar los lazos con otros. Los vínculos familiares se protegían y se nutrían, así como los lazos con la comunidad.
Hoy en día continúa manteniéndose esa cercanía en los pueblos pequeños, aunque no con mucha fortaleza como antes. En cambio, en las ciudades, esencialmente las más grandes, parece haber una epidemia de contradependencia. Muchas personas quieren que nadie se inmiscuya en su vida. Muchas de las relaciones se consideran efímeras o circunstanciales. Se privilegia la vida en solitario.
Aun así, también continua la queja frente a la soledad. Muchos desean que las cosas fueran distintas, pero tampoco están del todo dispuesto a cambiar decididamente. Es como si se quisiera que ahí estuviera el otro, pero sin los inconvenientes y contradicciones que encarna esa otredad. Ni se quiere admitir la dependencia, ni pagar el precio de la contradependencia. Esa es la paradoja.
“Características de la contradependencia”

Contrario a lo que se pueda creer en primera instancia, las personas que tienen conflictos de contradependencia no son solitarias, ni se distancia ni acostumbran a tener un círculo pequeño de amigos. Todo lo contrario. El temor a la intimidad los conlleva al otro extremo. Son de los que van de reunión en reunión, de fiesta en fiesta. Están “en todo”.
La primera característica de la contradependencia es la dificultad para vincular profundamente con otras personas. Además de esto, también existen otras cualidades que la identifican:
- Establecen relaciones fácilmente, pero luego se detienen y no avanzan.
- Dicen sentirse “atrapados” si alguien quiere intimar con ellos.
- Se alejan de los demás sin ningún aviso previo.
- Sienten simpatía por las personas que se muestran carentes o necesitadas.
- Casi siempre están “ocupados”.
- No piden ayuda a pesar de que la necesiten.

“Huir antes que sufrir”
La lógica de una persona afectada por la contradependencia se basa en la idea de que se debe evadir sufrir, a toda costa y al precio que sea. Siente que estrechar los lazos con un ser es un asunto que entraña altos riesgos. Teme sentirse débil y ser abandonado. Por eso se arma con un gran caparazón para no sentir y abandona antes de que lo dejen a él.
Los contradependientes son las pocas veces que entran en conflicto con los demás. El conflicto exige algún grado de intimidad y de vinculación, que es precisamente lo que ellos evaden. Para los otros su comportamiento puede resultar muy raro e incomprensible. Un día se esconden, sin que haya existido un inconveniente y sin dar ninguna explicación.
Son la clase de personas que te dicen que están completamente centrados en el éxito, o en sus metas, que en tener una relación. Consideran una relación algo poco serio, o de poco valor. También tienen un toque de aparente superioridad. Sienten que son muy evolucionados como para que los otros los entiendan, o que quieren aprovecharse de sus múltiples virtudes.
“Un mundo interior invadido por el miedo”
Detrás de los sujetos que caen en la contradependencia lo que hay es terror. Este comportamiento evitativa posiblemente nace de experiencias anteriores que no se han podido superado del todo. Principalmente, de duelos sin concluir o sucesos traumáticos durante la infancia. Se trata de personas que han sido lastimadas o abandonadas y que decidieron dejar de sentir para no repetir un dolor así.
El problema es que finaliza por creerse su propio engaño. No les parece que tengan un problema, sino todo lo contrario: creen que son mejores que los otros. Consiste de un mecanismo de compensación para sobrellevar su vulnerabilidad. Suelen ser muy duros consigo mismos y severos a la hora de juzgar sus propias fallas.
Los sujetos contradependientes se colocan muy tensos en situaciones personales o íntimas. Si llegan a sentir que necesitan de otra persona, experimentan vergüenza y se recriminan a sí mismos. Son muy desconfiados. En general, creen que las otras personas tienen intenciones ocultas o una agenda escondida.
En el fondo, los contradependientes sufren mucho. Sienten ese vacío y la soledad, pero como están etiquetados por la prevención, prefieren renunciar a ser más alegres, aunque tengan la oportunidad de construir relaciones positivas con otra persona. Lo que es evidente es que estas personas necesitan que los entiendan, afecto y puede que ayuda profesional para quebrar la coraza que los atrapa.