No todos tenemos una idea exacta, ni adecuada de lo que es el amor. Sin embargo algo que siempre debemos considerar es que el amor nunca te hará sufrir, sino te da alegrías y te hace vivir intensamente.
El amor nunca se debe confundirse con dependencia, apegos, presiones, con control o imposiciones, el amor de fluir libremente y sobre todo dejarnos ser a nosotros mismos.
En el amor no se obliga, en el amor debe haber compromiso, apoyo, comprensión, contribuir con la felicidad del otro, pero sin ningún tipo de obligatoriedad, debe nacer de ambos corazones y de esta forma perpetuarse en el tiempo.
Solo las almas libres pueden amar desde la plenitud, porque son conscientes de que no necesitan al otro, sino que lo prefieren, que pueden ser felices solos o con alguien más, pero han tomado la decisión de dedicar su amor a esa persona especial, sin que eso implique un para siempre, sino un compromiso de intentar hacer lo mejor posible cada día.
No hay duda que el amor debe darte paz, tanto al dar como al recibir, sin excluir obviamente los problemas que siempre va haber en las parejas y que se deben afrontar juntos, pero cuidando siempre el uno del otro, con la firme intención de formar el mejor equipo para solventar cualquier adversidad.
Si identificas a alguien que está robando tu paz, piensa que tú estás permitiendo esa situación y desde tu corazón toma las medidas necesarias para cambiar esa circunstancia. Revisa tu interior, evalúa qué es lo que está fuera de orden y por qué estás manifestando esa realidad. Si has hecho lo pertinente y de tu parte has procurado los cambios que bajo tu criterio solventarían la situación y nada ocurre, es válido partir o dejar ir. Solo tú eres responsable de tu vida y de mantener tu paz.
Fuente: Mujer.guru