Si tienes una pareja es porque son compatibles en algún aspecto de la vida, sea social, sentimental o laboralmente. En este caso, es al contrario, todo puede empezar color de rosas pero su comportamiento va saliendo a la luz al pasar del tiempo.
Al tener puntos de vista diferentes, su comportamiento hace que no puedan arreglar esos inconvenientes de manera sana sino con mayor dificultad que las parejas “normales”.
Una persona extremista es violenta, manipuladora, y puede volverse víctima en cualquier situación que se les presente. Son impredecibles e impulsivas, toman decisiones basadas solamente en sus intereses.
Estas son mayormente las consecuencias en una relación con emociones fuertes:
- Ocasionan discusiones por cualquier cosa, tengan razón o no, generan inestabilidad emocional al pasar del tiempo en su pareja.
- No les importa lo que pueda ocasionar los comentarios violentos o burlistas a su pareja.
- Obliga a su pareja a adaptarse a su conducta, y promete que se cambiara su forma de ser con ayuda psicológica o de pareja, pero es un cambio temporal después de todo, ya que al tiempo vuelven a ser los mismos.
- Las personas extremistas suelen ser narcisistas, y les gusta tener el control de la otra persona sea a nivel económico o social.
- Suelen mostrarse sumisos al momento de lograr que la persona que les interesa se acerquen a ellos o viceversa.
- Al sentirse vulnerables, se tornan mas violentos que al principio de la situación.
- el conflicto es parte de su vida, de sus emociones, es una catástrofe que no se puede controlar.

Características de una pareja extremista
Se comportan de manera escandalosa, tienen una personalidad sin límites, nunca quieren que su relación termine aunque sean infieles o abusivos. Manipulan con amenazas, intentos de suicidio o chantaje sea emocional o con fotografías.
Con este tipo de personas, no se vive sino que se sobrevive. La relación se vuelve un círculo vicioso de problemas, abuso, disculpas y reconciliaciones. En la cual la impotencia y el poco entendimiento, frustra a ambas partes, pero de diferente manera.
Por supuesto que la persona que conviva con ellos termina con problemas emocionales. Sin embargo, se ha comprobado que este tipo de persona le tiene miedo al abandono, por lo tanto, son excelentes al hacer el papel de víctima.
No tienen respeto por su pareja, ni cariño hacia la misma. Ven a las personas como si fueran su posesión, de esa manera canalizan sus inseguridades. La mejor forma para afrontarlos, es denunciar la situación, sin esperar que cambie su comportamiento.
Consejos para una relación extremista
En la etapa de culminación de la relación con una persona extremista, se debe tomar terapia para tener cuidado con los efectos colaterales que dejan ese tipo de personas, y de igual forma, para no conseguir de nuevo alguien con esos mismos patrones de conducta.
Se puede decir que en la víctima de la relación, se genera un sentimiento de ira y resentimiento en el cual se puede crear un comportamiento parecido o peor que su agresor, ya sea por venganza o costumbre.
Para finalizar, no está demás decir que se deben tomar precauciones para no encontrarse con este tipo de personas. Pues se pueden cruzar en cualquier ámbito de nuestras vidas, como en el trabajo, amigos, conocidos de amigos, o cualquier persona de nuestro entorno.