La vida nos da la posibilidad de poder tener todo lo que queremos, es nuestra mente la que se limita al conformismo. Pensamos que tenemos una sola opción y eso es mentira, ya que si estamos aquí vivos en la tierra es para lograr todo lo que queremos, sin exigir a nadie por nuestros ideales. Todo debe caer por su propio peso, dejar que fluya. De eso se trata la vida.
Así como todos podeos elegir con libertad a quienes le damos prioridad, quienes ocupan nuestros espacios, nuestro tiempo, a quienes le dedicamos atención, el resto el mundo es libre de hacer lo mismo y si no nos encontramos dentro de la prioridad de alguien es bueno hacer a un lado y seguir con nuestras vidas. Porque no es nada saludable estar rogando amor a alguien que no nos quiere en su vida.
Existe un tiempo que para conquistar a quien nos importa, primero debemos darnos a conocer, hacernos notar y mostrar de nosotros aquello que estamos dispuestos a ofrecer a esa persona que nos interesa, sin embargo, cuando uno ya ha logrado todo eso y no despertamos ningún interés, lo recomendable y saludable es reconsiderar nuestros objetivos. Desviarnos del camino de esa persona porque a la larga nada bueno vendrá para nosotros.

Está bien que uno piense que nos merecemos todo, pero no podemos obligar a los demás a que nos de todo. Pues todos somos libres de decidir a quién tener en nuestras vidas y a quienes no. Se trata de entender con humildad que tenemos la capacidad de tener lo que queremos en la vida y que sólo desde la práctica adecuada de lo que merecemos podemos vincular a otras personas recibiendo lo que por naturaleza nos corresponde.
Debemos soltar todo lo que no nos hace feliz, dejarlo ir de nuestras vidas. Es lo mejor que podemos hacer, alejarnos de lo que está fuera de nuestro alcance. Es mejor ese espacio guardarlo para alguien que realmente nos va a considerar en su vida.