Solemos acostumbrarnos a muchas mecánicas que no nos hacen bien y en el caso de separarnos por algún motivo, terminamos por extrañarlas y hasta querer que vuelvan a nuestras vidas. Aunque suene un poco ilógico extrañar algo que nos resulta perjudicial, la realidad es que ocurre muy frecuentemente.
En algunas ocasiones tenemos ideas distorsionadas sobre qué es el amor en realidad, hacemos demostraciones que pensamos que son positivas, cuando en realidad resultan tóxicas para ambas partes. Somos totalmente responsables del rumbo que queremos que tomen nuestras vidas, de la que pensamos y de lo que hacemos.
Saber amarnos es lo único que nos mantiene cerca de las personas o situaciones que nos convienen y saber colocar limites a quienes no nos hacen sentir bien, alejarnos, así sea solamente de manera emocional. Debemos aprender amarnos a nosotros mismos, antes de querer amar a cualquiera.
Tomamos malas decisiones en nuestra vida por el hecho de no saber lidiar con la soledad, sustituimos la soledad con cualquier compañía sin importar si es buena o mala, hasta deseamos a esas personas toxicas que ya no forman parte de nuestra vida, pero que incluso seríamos capaces de traerla de vueltas, por el simple hecho de no querer estar solos.
En el momento que aprendamos a caminar solos, a no verlo como algo negativo, empezamos a tomar el control de lo que aceptamos y de lo que no en cuanto a relaciones. Quien se acerque a nosotros sabrá que somos personas totalmente completas y no se tratarán de aprovechar de la falta de compañía
Es por eso que es importante conocernos a nosotros mismos en la soledad, aprender a querernos, amarnos, apreciarnos y valorarnos, disfrutar de esos momentos con nosotros mismos. Esta es una experiencia espectacular que no todos se permiten tener, tal vez influenciados por la sociedad que habla de que estar solo es negativo, cuando en realidad, estar solos es el primer paso para amarnos a nosotros mismos y disfrutar de ello.
Tratemos de no acostumbrarnos a nada ni nadie que nos reste bienestar, alejemos esas personas y situaciones tóxicas que no nos aporta nada bueno, tampoco extrañemos de ello. Soltemos totalmente eso que nos daña, porque no vale la pena, merecemos recibir el mismo amor que nos damos a nosotros mismos.