Debemos decir NO a la esclavitud emocional. Esto es un tema tan común y complejo que a veces no nos atrevemos a reconocer. Muchas personas suelen someterse sentimentalmente a lo que sienten por otras personas y pierden el rumbo de su individualismo y dignidad. Este esclavismo se da por la idea colectiva de que el amor exige sacrificio.
Seamos honestos, suena bien, pero no es lo correcto. Dejemos de tirarle flores y hacer de la dependencia y sacrificio emocional, algo romántico. Esto es el reflejo de una profunda falta de autoestima, auto-respeto y amor propio.
Quien cree que debe sacrificarse en nombre del amor, sencillamente no sabe amar. El amor está hecho para generar libertad emocional y paz, no para crear angustia y dolor. Algunos defensores de la hipótesis de que el amor exige sacrificio, plantean que dicho sacrificio se ejecuta como un acto placentero y no como algo doloroso… Patrañas.
Nadie se siente bien sacrificándose. El sacrificio debe ser el último acto de lealtad por otra persona y solo debe ejecutarse en situaciones extremas. Por ejemplo: Háblame de sacrificio cuando tengas que sacrificar el tiempo que tenías para hacer algo sumamente importante por ir al hospital a visitar a tu pareja que acaba de sufrir un accidente… O, háblame de sacrificio cuando debas dejarlo todo para que tu mujer o marido puedan pagar unas deudas enormes referentes a su salud.
El sacrificio no es más que una “última opción para mostrar lealtad”. Pero del resto, no podemos sucumbir al sacrificio como una constante para cumplir con los deseos de la otra persona. Debemos saber diferenciar entre los deseos y las necesidades reales de las demás personas. El que sabe amar bien, sabrá que deberá actuar para apoyar siempre en las necesidades de esa persona que tiene al lado, sin que eso afecte su propio estilo de vida.
Recuerda, si debes sacrificar algo, que sea solo porque realmente es necesario y no para cumplir un capricho. Del resto, ama porque quieres paz y libertad emocional, NO porque creas que es un acto martirice y romancista y la única forma de demostrar lealtad.