Esos momentos en que las horas pasaban como minutos, y los minutos como segundos. Días en los que no se podía vivir sin tener el contacto del otro. Pensaba que todo lo que necesitaba eras “TÚ”.
Aún recuerdo la primera vez que te conocí, éramos dos completos desconocidos. Te vi y me enamoré del gris de tus ojos, te diste cuenta que te veía lo más disimuladamente posible y te acercaste a mí. Todo comenzó con un simple “hola” de tu parte, y a partir de ese momento empezamos a hablar. Y pensar que todo empezó por una mirada y un simple “hola” producido por un extraño. Nunca imaginé que ese hombre de lindos ojos, iba a influenciar tanto en mi vida.
También recuerdo cuando me pediste que fuese tu novia, lo hiciste de la manera más sincera que pude pensar. No había necesidad de las rosas que me regalaste porque contigo ya era suficiente. Te encontrabas siempre presente en mi mente, de una manera que nadie me ha podido quitar.
Fui herida por comentarios de le gente que decía cosas fuertes acerca de nuestra relación, no fue fácil hacerme la que no escuchaba, pero tú me enseñaste hacerlo. Esas palabras que dejaron heridas fueron sanadas por ti. Me sanaste de una manera que no pensé que pudieras hacerlo. Pasamos días, meses y años juntos pensando que podíamos con todo.
Aunque que, de repente comenzaste a derrumbarte, mientras yo intentaba hacer todo lo posible para que no te destrozaras. Quise pensar que tal vez era solo una fase, algo temporal, pero no fue así.
Tu sonrisa desapareció, ya no me mirabas como siempre, tus abrazos se volvieron cada vez más fríos y secos, me sujetabas como si no quisieras hacerlo. Me estabas alejando de ti, de la manera que te quería.
Tus “Te amo” eran únicamente porque creías que era lo que quería escuchar. Ya no tenías interés en verme, y decir que las fechas importantes no las tenías en cuenta. Sentí que ya no se trataba de mí, y hubiera preferido que lo hubieras dicho. Prefiero la verdad, y no ser traicionada por una mentira.
Espero que ella te haga feliz y prefiera un mundo junto a ti y que te ame como yo lo hice. Ya no habrá visitas sorpresas, ni mensajes por las mañanas, largas noches junto a ti, ya no más.
Tuve que dejarte ir, y no porque no te amara, sino porque te amé, te amaba tanto que preferí soltarte, que fueras feliz, así no fuera en mis brazos.