Tal vez no tenga mucho para darte. Tal vez tus exigencias sobrepasan lo que mis bolsillos logran cargar. Pero, tal vez, escogí a la persona correcta que no está conmigo por las cosas que puedo comprarle, sino por aquello que mi corazón logra crear en su presencia. Por ello, aunque no pueda darte todas las cosas del mundo ni cumplir con todos tus caprichos, ten la seguridad que tendrás la mejor versión de mí, solo para ti.
Aunque parezca poco, casi nadie está dispuesto a transformar su vida por completo, siempre para mejor, por un amor que le ha traído nuevas ganas de vivir. Si logras crear eso en otro ser, tenlo por seguro que no querrá dejarte ir jamás.
Por ello, si ofreces algo, que sea tu alma, pues esta perdura por siempre. Si ofreces algo, que sea tu amor, para que esa persona se sienta en lugar correcto. Si ofreces algo, que sea la oportunidad de hacerle feliz a tu lado, porque las personas siempre querrán volver al lugar donde lo fueron.
No ofrezcas casas, ni autos, tampoco joyas. No ofrezcas nada que el tiempo destruya. Usa eso solo como detalles insignificantes. Como añadidos o plus del amor que sientes, pero nunca ofrezcas cosas materiales como representantes reales de lo que sientes por la otra persona… Recuerda, lo material es solo un añadido, solo un detalle. Es en las entregas de afecto inmaterial que se hayan las verdaderas riquezas.