Alguna vez yo amé con locura, entregué todo por una persona. No me importó limitarme ante ese sentimiento, quería experimentar esa emoción de estar enamorada de una persona que me valoré como yo lo hice con él. Lo quise tanto que no me importó mi felicidad, siempre él era más importante que yo. Quería complacerlo en todo, para mí era fundamental verlo sonreír, alegre a mi lado.
Lo único que quería era estar siempre a su lado, pasar lindos momentos juntos donde nos mostremos nuestro amor. Quería agarrar su mano y desaparecer con él, abrazarlo hasta sentirme flotar, besarlo para sentir las mariposas en mi estómago, acariciarlo para sentirme feliz.
Pero no me medí, ni siquiera un poquito y sufrí las consecuencias cuando terminaste con nuestra relación. Me sentí tan devastada, no podía creer que ya no ibas a estar conmigo. Mis sentimientos se mezclaron, fue una sensación de ira, furia, tristeza, amargura. Quería hacer algo para recuperarte pero me dijiste que no había nada por hacer, que nuestro amor ya estaba muerto, al menos tú ya no sentías nada por mí.

Un golpe más para mí, enterarme que ya no me amabas era muy doloroso. No podía ni siquiera pensar con claridad sobre lo que había pasado. No quería creerme este mal momento, pensé que era un mal sueño. Pero al pasar el día me di cuenta que era real y que te habías llevado un pedazo de mí, porque me sentía incompleta, me sentía perdida.
Me encontraba desubicada por el mundo, sin ninguna esperanza. No podía ni siquiera levantarme de mi cama, no lo veía necesario. Aunque ha pasado un poco ese dolor, aún siento que no puedo creer en el amor. Me cuesta mucho volver a tener esperanza en encontrar a alguien. No sé si te olvidaré, pero por ahora sólo diré que el amor para mí ha desaparecido y espero algún día volver a creer, porque extraño sonreír y sentir esa linda sensación que es el amor.