El orgullo y sentirse orgulloso son cosas distintas. La primera de estas suele transformarse en ego, y se trata de la seguridad y autoconfianza excesiva en uno mismo. Dicho exceso hace que nos superpongamos sobre cualquier otra persona y creamos que no necesitamos de nadie para nada.
Si bien una persona puede ser feliz estando sola, necesitamos a un compañero de vida en la medida que él será el reflejo de nuestros defectos, virtudes y además, funcionará como apoyo para que compartamos nuestros éxitos y fracaso y, en definitiva, nuestro amor propio.
El ser humano se complementa con la forma de ver el mundo de su pareja. No es un asunto de disminuir la dignidad de la persona diciendo que “compartida la vida es más o mejor”. Es un asunto de aceptar la realidad tal cual y como es, y la realidad nos dice que un ser humano que rechaza a sus amores por creer que siempre tiene la razón y que todo lo que hace siempre será más importante que lo que hacen otras personas, es un ser humano que inevitablemente se verá afectado por la soledad, a pesar de que por fuera parezca que ello no le afecta.
Por último, te dejamos unas características de una persona orgullosa para que, en caso de que te las cruces, le reconozcas y puedas alejarles de tu vida.
¿Cómo podemos identificar a un orgulloso?
- Cree que todo lo que dice, piensa y hace, es lo mejor para todos.
- Sus relaciones suelen ser superficiales.
- Es soberbio.
- Minimiza y humilla a las demás personas.
- Cualquier idea que no se le haya ocurrido a él, es descartada.
- Se esfuerza por hacer todo de forma perfecta porque cree que equivocarse es cosa de idiotas.
- No dialoga, se aferra a sus ideas como lo único correcto y nunca podrás llegar a entenderte con él.