Skip to content

Utopico

Menu
Menu

El motivo por el que nunca pasarás de ser la otra, a ser la única.

Posted on December 22, 2017 by admin

Haley fue un doctor que logró representar en conceptos médicos, lo que significa ser “La otra”. Sí, la amante, la que está fuera del verdadero núcleo de la relación y a los que muchos culpan de arpía, tonta y hasta entrometida.

De cada 10 infieles dentro de la relación, solo 2 deciden quedarse con “la otra” o la amante, como le quieras decir. En otras palabras, casi nunca pasa. Lo cual, hace de las películas románticas, algo exageradas, pues casi siempre en ellas, “la otra”, quien suele ser la inocente protagonista, se queda con el o la infiel.

Todo ello sucede dentro de algo llamado “El triángulo perverso de Haley”. Nombre que se le da por supuesto, por los tres personajes en escena, la pareja, y la amante. Por otra parte, John Weakland, quien es un renombrado investigador de un instituto mental de California, le denomina como una “doble atadura”, nombre colocado a la forma en que una relación de tres puede volverse algo torturador.

Fue John quien dio inicio al estudio formal del triangulo perverso, pero fue Jay quien lo culminó y logró explicar en detalle, la ciencia oculta detrás de todo este embrollo.  Para Haley, el triángulo perverso representa un sinónimo de la tensión y el conflicto dentro de la sociedad. Para él, las relaciones de tres personas son el reflejo del más primitivo instinto humano por obtener el poder dentro de un pequeño grupo, pues, mientras que 2 son pareja, 3 ya pasa a ser denominado “grupo”. Esta conducta primitiva de intentar estar aliado con el líder, quien sería el infiel, revela conductas violentas y enfermizas en “el otro” o “la otra”, así como en la persona infiel.

En otras palabras, son el “infiel” y “la otra”, los puntos más vulnerables y caóticos del triángulo perverso, haciendo que la mujer o el hombre que es reconocido de manera formal en la relación, sea en la mayoría de los casos, inocente a todo acto de violencia que pueda surgir entre los dos. Pero ¿Hay realmente una posibilidad de que “la amante”, pase a ocupar el lugar de la persona reconocida formalmente como la esposa o esposo en la pareja?

¿Puedes pasar de ser la otra, a ser la única?

NO, y sí lo haces, considérate extremadamente afortunada y preocupada al mismo tiempo. Te explicamos:

El o la infiel, ven al amante como una simple distracción de la cotidianidad, pero nunca arriesgarían la estabilidad de una relación por irse con alguien que solo les da diversión. Esta es la respuesta más corta y concisa que puedes conseguir sobre el estudio de Haley.

Pero mencioné que debes sentirte “preocupada” y no solo afortunada. Eso se debe a que las probabilidades de que la relación se mantenga luego de que el infiel dejara a su actual pareja por irse con la amante, son muy bajas.

La razón es que la relación comenzó a partir de un caos, y aunque las primeras semanas o meses la amante se sienta afortunada por haber ocupado el lugar de “la única”, esa tranquilidad se verá afectada por problemas de remordimiento, culpabilidad y hasta por la misma expareja del infiel. Finalmente, las probabilidades de que tu seas sustituida también, son muy altas.

¿Cómo está compuesto el triángulo perverso?

El estudio de Haley, pone una etiqueta y descripción a cada uno de los actores dentro del triángulo perverso:

Perpetrador:

Es quien acusa a todo el mundo de sus conductas agresivas y engaños. El perpetrador se torna agresivo ya que la presencia de un, o una amante, le puede hacer perder el control del liderazgo en la relación. Recordemos que esto se trata de conductas primitivas donde el infiel dentro de la pareja es el supuesto líder. No con esto queremos decir que sea quien domine dentro de la relación, pero sí es quien tomará la decisión de si irse o quedarse dentro de ella mientras su pareja no sepa que le engaña, claro.

Salvador:

Es quien decide solucionar los problemas del perpetrador o de la víctima. La amante se considera salvadora en cuanto a que para él o ella, todas sus acciones son destinadas a solventar un conflicto dentro de la pareja de una forma sencilla, la cual es que el perpetrador se quede con dicho salvador o que simplemente se quede solo.

Para el salvador, la victoria se alcanza siempre y cuando la ruptura de la pareja se dé, sea por decisión del perpetrador o de la amante.

Víctima:

La víctima por lo general no sabe que lo es. Y si lo sabe, su conducta suele ser o muy sumisa o extremadamente decisiva para el rumbo de la relación. Ella siempre se ocupará de culpar al perpetrador de todo y en pocos casos, atacará a la salvadora. El ataque casi siempre se dirige al perpetrador pues, internamente, la víctima espera que éste reaccione y retome el rumbo de la relación.

El perverso final del triángulo de Haley.

Finalmente, el triángulo puede volverse cíclico, haciendo que la salvadora, en caso de quedarse con el perpetrador, se vuelva la víctima o que incluso, el mismísimo perpetrador, se convierta en dicha víctima. Sea como sea que se traspasen los papeles, el triángulo se rompe por la tensión emocional que hay entre cada punto.

TAMBIEN TE PUEDE GUSTAR

Leave a Reply Cancel reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Recientes

  • Así fue el lamentable día en que Chespirito le fue infiel a su esposa con Florinda Meza
  • Christian Nodal reacciona al nuevo tema de Cazzu: ¿Qué dijo en Instagram? 
  • ¿Por qué Victoria Ruffo no pasó la Navidad con Eugenio Derbez? Esto dijo la Reina de las telenovelas
  • 10 razones por las que no debes tener miedo a los errores
  • ¿Cómo reconocer a un vampiro emocional?
© 2026 Utopico | Powered by Minimalist Blog WordPress Theme