Necesitamos una aventura de esas que nos mueva el suelo y nos haga comprender lo importante del tiempo. Que nos saque de nuestras casillas para bien o para mal. Que nos haga entender que la perspectiva que tenemos de la vida no es suficiente y que hace falta ver con los ojos de otra persona para complementar lo que vemos.
Necesitamos a alguien que le de un poquito más de propósito a nuestra existencia y que, aun sabiendo que podemos vivir sin esa persona, nos haga sentir la necesidad de vivir compartiendo en vez de solos.
Necesitamos a alguien que nos recuerde que estamos vivo, que nos cause dolor y felicidad. Necesitamos a alguien que nos rompa en pedazos porque solo así comprendemos cómo está compuesto el corazón y le a partir de ello le damos un mayor valor, para que los próximos amores se esfuercen mucho más por alcanzar lo que hay dentro.
Necesitamos a alguien que luego de la tormenta nos diga que, quizá, lo mejor es que no escampe, y que debemos aprender amar bajo una torrencial lluvia para apreciar esos amores difíciles que vale la pena conservar.
Necesitamos a alguien que nos recuerde lo que es sentir amor, odio, tristeza y alegría. Necesitamos de nosotros mismos para saber que quizá, mañana, ya no estaremos, y que hoy, es el mejor momento para empezar a sentir.