Los sueños me transportan a otras épocas de mi vida y cuando sueño con mi adolescencia, recuerdo que era una chica feliz.
Recuerdo mi carácter rebelde que he dejado olvidado por mi camino. Cuando estaba más chica amaba descubrir cosas nuevas y siempre era la protagonista de mis historias.
Pasaba demasiado tiempo pensando en lo que los demás pensaban de mí, en cómo me veía. Siempre me quería imponer ante mis padres con mi rebeldía, y ellos me decían todos acartonados que yo estaba formando mi carácter.
Quisiera volver al pasado y volver a las fiestas con mis amigas, sin importar la hora en que saliese el sol.
En los recuerdos de esa etapa en la que se forjó la mujer que soy, ser joven es lo máximo, porque a medida que pasa el tiempo vamos perdiendo los toques de locura y el exceso de responsabilidades nos hace dejar de disfrutar de la vida y sentirnos libres.

De a ratos anhelo volver así sea un instante para revivir esa revolución de sentidos y sentimientos que me permitía en aquel momento, y no sólo a solas sino en la más grata compañía. La única persona de quien era responsable era de mí misma, y me ocupaba de darme la mayor cantidad de diversión posible.
Si te sientes como yo, es el momento de soltarte la melena y hacer una pequeña locura. Y así recuperar la ilusión que se ha ido apagando por los problemas y las responsabilidades propias de la edad y no te olvides de quién fuiste una vez y recuperes lo mejor de ti mismo.