Eres demasiado compleja para alguien que no tiene profundidad en su mente. Para alguien que prefiere nadar en charcos y no en enormes mares. Eres la belleza inalcanzable que los artistas anhelan pintar en sus obras y que los escultores quisieran esculpir con sus propias manos. Eres, como diría Quetzal Noah, demasiado arte para alguien que carece de sensibilidad.
Eres el tono en la guitarra que el guitarrista no logra dominar, por muchos años de experiencias que tenga y por muy cargado de talento que esté.
Eres el amor imposible de los que creen en las posibilidades y ven con un ojo positivo al mundo lleno de negatividad. Eres, lo que quisieran tener todos, pero que solo uno, escogido por ti, merece.
Eres el jazz que suena en los bares más famosos de New York, y eres el nombre que resuena entre las copas de corazones despechados que se ahogan en alcohol, gritando tu nombre y maldiciendo haber perdido la oportunidad de tenerte.
Porque eres eso, eres una oportunidad única que mucho dejaron pasar por ir detrás de una estrella fugaz, sin fijarse que, en tus ojos, podían conseguir todo un universo lleno de vida, retos, miedos, fortalezas, preguntas y respuestas.
Eres, en definitiva, todo lo que alguien debe tener para poder sentirse completo, feliz y amado.