Ha ocurrido que has tenido una relación y se ha terminado de forma inmediata, y no sabes porque te sucede esto. Esto puede ser provocado por muchos factores, pero uno de ellos puede ser que seas demasiado exigente, ocasionando esto una distancia de tu pareja y disgustos por su parte. Por ello, hay una posibilidad de que tus relaciones no duren mucho.
El profesor de psicología Fernando Miralles de la Universidad CEU San Pablo, España, nos explica las señales de las personas que quieren tener el control de todo. Si te encuentras en los siguientes párrafos, toma nota y comienza a actuar diferente:
Te molestan las tardanzas
Armas un drama, sólo porque se demoró 15 minutos. No eres para nada tolerante, no te importa lo que sucedió. Ustedes quedaron a una hora y se debe cumplir. Te molesta que no haya hecho el esfuerzo de llegar temprano y por ello, se lo recriminas no sólo en voz alta sino con palabras hirientes. Debes relajarte y tomar en cuenta que 15 minutos no son nada. No hagas que ese mal carácter aleje a tu pareja de ti.
Eres intolerante cuando algo sale mal
No disfrutas de los momentos con esa persona especial porque cualquier cosita que sale mal estás llamándole la atención o te sientes incómoda/o de que la situación no sea como tú quieres. Toma las cosas con calma y sabiduría y sé consciente de que los planes a veces cambian, pero la diversión se mantiene. Sólo depende de ti.
Te frustra si los detalles de tu pareja son “pequeños” o “insignificantes”
No aprecias los regalos que te dan, siempre estás fijándote si es muy pequeño a lo que realmente te mereces. Valora las cosas que te dan, lo importante es el significado que tiene que la cantidad.

Te enoja si tu pareja un día quiere ver a su familia o hacer algo con otras personas
Sientes que tu pareja debería pasar siempre sus ratos libres contigo y te molestas cuando quiere hacerlo de forma independiente. Recuerda que cada uno debe tener su espacio, o sino eso ocasionar asfixia en tu pareja, provocando que se sienta incomodo contigo, derivándolo a una posible separación.
Si un día tu pareja no quiere tener sexo te sientes mal
La intimidad es una parte de la relación, no siempre tiene que estar presente. Si tu pareja muestra poco interés en intimar dale tiempo de que pueda recomponerse, adquirir energías y esperar a que sus ganas aumenten y no la obligues ni te enojes por ello.
Crees que tu pareja tiene que anticiparse a tus pensamientos
No todos tienen esa habilidad de anticiparse a las cosas. Así que relájate y mantente en calma antes de sentirte frustrada/o porque tu pareja no sabe lo que piensas. Conversa lo que sientes para que tu pareja tenga noción de lo que quieres y ahí pueda sorprenderte.

Eres una persona que eres demasiado celosa
Cuando vez que tu pareja saluda a alguien que no conoces, te pones a la defensiva. Controla un poco tus ánimos de crear historias y no hagas sentir mal a tu pareja por medio de relatos o acusaciones sin fundamento. Los celos suelen separar mucho a las parejas.
Esperas que las cosas siempre sean a tu manera
Piensas que lo que haces siempre es correcto, tus opiniones siempre son las más importantes en tu relación amoroso. Y te pones mal cuando tu pareja quiere cambiar lo que dices o hacer las cosas de manera independiente, muestras contrariedad ante lo que hace. Una relación es para compartir, debe de haber una equidad entre ambos. Respetar la opinión de cada uno y tomarlos en cuenta para juntos enfrentar los obstáculos que se les presenta.
Las personas que son muy exigentes lo presentan a temprana edad y lo van desarrollando mientras va pasando el tiempo hasta llegar a la edad adulta. Si eres consciente de ello, sería bueno que tomes las cosas con calma y reflexiones sobre esa actitud que tienes. Llego el momento de que salves tu relación con un cambio de actitud que también te hará bien a ti.