Toda historia romántica, ya sea una película, la literatura, canciones siempre nos dice que lo que pacta su relación a través de un beso. Un beso donde puedes sentir que universo en tus pies, donde puedes sentirte flotar. Un beso puede darte cuenta si realmente lo quieres. Porque también puede demostrarte que no es para ti, ya que no sientes nada, sólo un vacío. Mientras que cuando besas al amor de tu vida, las mariposas se revolotean en tu estómago, tus emociones se confunden y quieren salir de tu cuerpo, sientes que tus pies flotan y que todo es bonito. Y que no existe algo más mágico que sus besos.
La ciencia del beso
La neurocientífica más célebre de los EE.UU, Wendy Hill, nos explica que los besos son un mecanismo de selección pro medio de las sustancias que se intercambian con la salida. Es como probar la esencia de la otra persona. Helen Fisher, profesora de antropología de la Universidad Rutgers, menciona que los besos sirven, en caso de los hombres, para medir los niveles de estrógenos femeninos de su pareja, para saber su grado de fertilidad. La ciencia del beso recibe como nombre de “Filematología”.
El psicólogo Gordon Gallup: “Hay muchas fuerzas que pueden conectar románticamente a dos personas. Pero un beso, y particularmente el primer beso, puede romper fácilmente el vínculo.” Un beso puede definir el estado de esas dos personas, ya que si hay un sentimiento al darse el beso continuarán con una relación, a la diferencia si no se llega a sentir nada, puede darlo todo como terminado.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando besamos?
Al juntar los labios pueden recibir una reacción química que determina el grado de atracción que existe entre una pareja. Esto es porque los labios están compuestos de millones de terminaciones nerviosas que son estimulados por los labios de otros. Estas chispas de excitación envían al cerebro señales, para que pueda elegir con la quiere estar de pareja y con quién no.
Tan placentero como necesario
El primer beso siempre es significativo, eso nos dice el psicólogo John Bohannon, de la Universidad de Burtler (EE.UU), afirmando que el 90% de las personas recuerdan más su primero beso que su primera relación íntima. Enfatizando Sheril Kirshenbaum: “Cuando besamos a alguien estamos poniéndonos extremadamente cerca de la otra persona, estamos entrando a su espacio personal. Comenzamos a usar el sentido del olfato, gusto y tacto, y nos dice que tan compatible somos con esa persona.”
Viene a ser un acto necesario y placentero que todo ser humano se entrega con la convicción de mostrarle a la otra persona su grado de interés sexual y sentimental. Como nos dice el filósofo alemán Friedrich Nietzsche que sin la música la vida sería un error, pues también podríamos decir que sin besos, la vida sería igual de triste.