Desde que te conocí, te entregué todo sin medida. Fue esa esposa ejemplar, dedicada a las labores del hogar y a la crianza de los hijos. No te causé ninguna clase de pesares y siempre estuve diligente para ti, sacrificando lo que sea por tu bienestar y para que nunca te faltara nada, pero no supiste devolverme la misma gratitud, no fuiste recíproco con el amor inmenso que yo te daba.
Sí, sé muy bien que lo tuyo fue una “aventura”, así como lo llamas. Sé que fue una pasión de a ratos, que realmente no tenías otra intención que descargar tensiones con alguien más, ¿Pero por qué decidiste buscar en la calle lo que siempre has tenido en la casa? Ella es más joven y más atractiva, pero yo tengo la experiencia que me otorga la edad y sé cómo satisfacerte más que nadie.

Pero lo que considero más grave es la indiferencia hacia mí. Simplemente actuaste por tu cuenta, buscando placer, y ni siquiera decidiste conversar conmigo para ver qué podíamos hacer por los dos. Para ti fue suficiente con pensar en ti sin pensar en mí, sin imaginarte el dolor que podría sentir, sin la más mínima empatía hacia quien ha sido tu compañera por tantos años.
Por eso, por tu total narcisismo, por la manera tan cobarde y deshonesta con que decidiste obrar, he decidido decirte adiós para siempre y empezar otra etapa en mi vida. Y aunque decirte adiós no ha sido fácil, no me arrepiento de mi decisión porque de veras intenté perdonarte, pero es muy difícil hacerlo cuando la otra persona no asume su error y reincide en el mal.

No siento vergüenza en admitir que viví experiencias inolvidables a tu lado. La verdad es que ahora soy una persona más madura y humana, y todo esto es gracias a lo que viví a tu lado, pero no supiste corresponderme y, por mi amor propio, es momento de que te diga adiós para siempre.
Me voy en paz con la confianza de los que saben que hicieron las cosas bien hasta el final, pese a las circunstancias. Me voy sumamente herida por lo que perdí, pero con la esperanza puesta en lo que conseguiré de aquí en adelante. Te deseo mucha suerte en el amor, amigo mío, porque luego de tu flagrante infidelidad la necesitarás muchísimo.