No le hagas caso a esos hombres que afirman que debes ser rudo con ella para captar tu atención.
No procures ser algo que no eres, no intentes ser un galán, no seas un “playboy” más del montón.

Simplemente trátala dulcemente, sé tú mismo y verás cómo ella te entrega todo sin pedirte nada a cambio.
Arrópala con un manto de cariño y dulzura, sé paciente con ella y no la presiones para llegar a segunda base.
Escúchala y dedícate a conocerla de verdad, conviértete en su compañero, tómala de la mano siempre y, sobre todo, protégela.
Sé tierno y dulce, y verás cómo te recompensa por tus buenos oficios.

Porque los hombres románticos nunca pasan de moda, porque los corazones se conectan en la calma del silencio, en la paz que se desprende de los abrazos.
Ámala dulcemente y con ternura, y ella te entregará su vida.