La foto que verás más abajo, es del Muro del Amor, y está ubicada en París. En ella está escrita la palabra “Amor”, en 250 idiomas distintos. Cada de una de ellas se pronuncia distinto y se escribe diferente, pero el concepto sigue siendo el mismo.
El amor implica sacrificio, pero también reconocer, aceptar y superar los defectos del otro. El amor, aunque a veces no sepamos la razón real de ello, de por qué lo sentimos, está diseñado para brindarnos bienestar y felicidad y, sobre todo, para impulsarnos a ser cada día mejores personas.
El amor no puede definirse concretamente, lo más cercano y acertado, fue un concepto que un filósofo llamado Tomás de Aquino, escribió cientos de años atrás. El dijo que el amor era el querer el bien del otro, y que era la búsqueda del bienestar del otro inclusive, por encima de la nuestra, pero sin olvidar, que nosotros también valíamos y que nuestro propio bien, era importante de igual manera.
Así que, no importa cómo lo escribas, no importa como lo escuches o lo leas. No importa si te lo dicen en París o en México. No importa si te lo dicen a las 6 de la mañana, o al caer la noche. Lo que importa realmente, es que quien te diga “te amo”, debe sentirlo en realidad, porque el amor, además de ser una decisión, también es un sentimiento universal que no conoce de fronteras o culturas.