Si alguna vez te han dicho que ya no te aman así no más, no significa que fue de repente aunque lo parezca.

No es que uno despierta un día y el amor se apaga cual bombillo que se quema de repente. La verdad es que, como cualquier sentimiento, va disminuyendo poco a poco, casi sin darnos espacio para darnos cuenta.
En el caso del amor, se va muriendo por distintas razones: porque ya se le acabó el tiempo que tenía que durar, por descuido, por mentiras… Muere lentamente si no lo regamos con regularidad cual flor.
Al dejar de acercarnos a nuestra pareja, al obviar las cosas que hace por nosotros, al momento de una discusión sin fin donde cada parte sólo quiere hacer valer su posición sin que le importe la del otro, cuando ya no existen esos detalles románticos e inesperados, cuando no nos produce electricidad estar muy cerquita de quien amamos, eso significa que el amor está cada vez más lejos.
Tal vez no es evidente para nosotros, y menos cuando estamos ciegos por la rutina, pero si vemos más de cerca notaremos que las miradas entre los amantes ahora son frías, se tratan con desgano y viven reclamándose pequeñeces que no vienen al caso. No existe interés de mejorar ni reparar los errores y tampoco de invertir más tiempo en pasarla juntos.
Así que quien diga que dejó de amar de la noche a la mañana está equivocado. Por más engaños y mentiras que haya padecido, se trató de un proceso que fue dándose poco a poco. Y es que el paso más fácil en este sentimiento es sentirlo y disfrutarlo pero no así mantenerlo rozagante y vivo, así que si se quiere recuperar el amor es hora de poner manos a la obra y revisar los errores para ver si todavía hay algo por hace, y si no se ha llegado hasta este punto pues estar alertas y cultivar el amor día a día para que siga creciendo sano y fuerte.
