Cuando nos preguntan acerca de lo que es el amor, es complicado dar una respuesta que se parezca a la de nuestro prójimo. Y es que todos tenemos una idea particular de lo que es este sentimiento, pues no lo sentimos de la misma manera.
A pesar de estas diferencias, sí coincidimos en algo: en que debe darnos alegrías en vez de tristezas, en que debe darnos libertad en vez de limitaciones, en que debe dejar fluir quienes somos en vez de obligarnos a usar máscaras.

En el amor no hay obligaciones sino compromiso, no hay maltrato sino felicidad y hay apoyo sin sacrificios que desgasten demasiado. Todo esto y más debe existir de manera recíproca, es decir, del uno hacia el otro.
El amor es espontáneo y llena hasta el último rincón del alma, así que sólo dos almas libres pueden amarse por completo. Y no sabemos si durará para siempre pero lo vivimos de esa manera sin necesidad de atarnos a esa idea sino viviendo el día a día.

Si amamos cuidamos a esa persona especial, estamos pendiente de sus cosas y dispuestos a ayudarle a aligerar sus cargas trabajando en equipo contra la adversidad. Y si la persona amada te roba la tranquilidad en vez de dártela, entonces tú no estás poniendo los límites necesarios y no te están amando como mereces.
Revisa entonces qué debes ajustar para permitirte ser feliz y si ya lo has hecho, lo mejor que puedes hacer es seguir por tu cuenta. Al fin y al cabo tienes la conciencia tranquila de que hiciste cuanto pudiste y nada cambió, así que a buscar y mantener la paz donde siempre ha estado: dentro de ti.