Veámonos de nuevo en la misma plaza, usando los mismos pseudónimos, con el mismo misterio que tienen los que se conocen por vez primera.
Mirémonos a lo lejos, evaluemos nuestra forma de caminar, nuestro aspecto, tengamos esa primera conversación que nos impactó profundamente, repitiendo las mismas palabras una y otra vez.
Mantengamos la expectativa, como en la primera vez, déjame acompañarte al concierto de rock (mi excusa favorita para verte), déjame llevarte helado en tus días de período menstrual, déjame saber más de ti, de lo que piensas y cómo ves el mundo.
Déjame ir empapándome de tu vida, permíteme ingresar de nuevo a tu mente, como lo hizo aquel chico que conociste siete años atrás. Déjame ser dueño de tu vida para no irme más nunca.

Quiero vivir todo eso de nuevo, y mucho más, porque siento que nos hace falta.
Nos hemos acostumbrado, la rutina y la monotonía han sido nuestros adversarios más difíciles y si no le damos arreglo, nuestra relación se verá en peligro.
Quiero que sepas que eres mi vida y te amo con todo, pero quiero vivir lo mismo de antes, repetir el mismo guión, para no olvidar lo que se sintió amarte por vez primera.

Nunca es tarde para ser jóvenes de nuevo, porque si bien la mente cambia, el corazón siempre permanece idéntico, latiendo fuerte por los detalles.
Déjame pedirte de nuevo que seas mi novia y sellar nuestra unión con un beso, déjame amarte en el lecho por vez primera, déjame ser el hombre romántico que siempre fui, déjame ser yo… ¿Me lo permites? ¿Empezamos de nuevo?