Existen personas que viven en plena oscuridad y que se alimentan de la luz ajena. Pero cuando empiezas a brillar más de lo que ellos pudieron imaginar, empiezas a incomodarle. Les molesta el hecho de que tengas éxito en tu vida, en el amor, en el trabajo, en todo, y hacen lo imposible por desgastar esa luz que ahora brilla dentro de ti con tanta fuerza.
Sienten que, por vivir en la oscuridad, solo necesitan un poquito de luz, lo suficiente como para no sentirse insignificantes a tu lado, pero cuando les alumbras la cara de frente, te das cuenta que son demonios dispuestos a absorber tu vida de cualquier manera.
Lo mejor de la luz propia, es que te ayuda a ver con claridad tu propio camino y te hace una persona auténtica. Una persona auténtica no es lo mismo que una persona única. Todos los seres son únicos por su propia esencia, pero no todos logran ser auténticos. Los seres auténticos son los que reconocen cuales son sus principios y valores y cómo, a través de ellos, pueden alcanzar las metas en su vida sin afectar a nadie más.
Es eso lo que te diferencia de aquellos que habitan en la oscuridad, pues esas personas consideran que, para ser exitosos, necesitan opacar tu luz, para que la de ellos pueda notarse entre la muchedumbre. Demuéstrales que tú no necesitas apagar la luz de nadie para que la tuya brille con mucha intensidad, demuéstrales que puedes sacar de tu vida a esas personas que te saludaron con una sonrisa podrida y falsa cuando aún no habías alcanzado tu máximo esplendor.