Sé que por la distancia no podemos estar tan cerca como queremos, pero siempre te llevo dentro de mi corazón.
Intentamos mantenernos en contacto a través de mensajes, de fotos, notas de voz, vídeos… Aunque no es igual, con eso me conformo, porque lo que siento por ti no se compara con nada.

Sé que no nos hablamos todos los días porque no se puede y las cosas bonitas que nos decimos son pocas, pero lo que me importa es la calidad en vez de la cantidad.
Y es que he aprendido a ver el lado bueno de que nos veamos tan poco: cuando nos vemos, aprovechamos cada minuto y nos dedicamos a reírnos, besarnos, contarnos todo lo acontecido desde la última vez que nos vimos y no nos queda tiempo para los problemas.

Y lo hacemos de esa manera porque cada vez que nos despedimos no sabemos cuándo será nuestra próxima vez estando tan cerca. Y cuando nos separamos nuevamente, empiezo a pensarte con intensidad desde el primer minuto y te escribo, te llamo, te pido fotos.
Muchas personas me dicen que una relación así es insostenible, que no vamos a llegar muy lejos. Pero yo no les creo nada porque te veo feliz y me siento feliz, y eso es lo que importa, y no pensamos en cuánto nos durará sino en disfrutar lo que hoy tenemos.
Y es que sólo tú y yo entendemos y disfrutamos plenamente de esta forma de llevar nuestra relación, porque es que nosotros no vemos la distancia como algo malo sino como una oportunidad para extrañarnos cada vez más.