No perdamos la linda costumbre de mandar al carajo a quien no te trata como lo mereces.
Que no se nos olvide que posibilidades de amar hay muchas y que nuestro tiempo es el bien más preciado, por ello, no podemos perderlo en cualquier pendejo que se crea la última Coca-Cola del desierto.
No gastemos energía en gente que cree que el sol gira alrededor de ellos cuando hace más de 200 años se descubrió que somos nosotros los que giramos alrededor del sol.
Mandemos al diablo a esas personas con exceso de egocentrismo. A esos que se colocan en un pedestal como si fuesen divinidades imposibles de alcanzar.
No digo que amarse sea malo, todo lo contrario. Es bueno tenerse en alta estima, el problema viene cuando crees que, por amarte a ti mismo, puedes hacerle perder el tiempo a las personas que se esfuerzan por llegar a tu corazón.
Ese tipo de acciones, hace que pierdas todo el encanto y hace de tu supuesta dignidad, una tapadera para ocultar lo vacío que te sientes. Porque esas personas que juegan con el tiempo ajeno, necesitan de las súplicas ajenas para sentirse importantes, pues, dentro de sí, no hay nada más que basura y trozos de malos recuerdos de los cuales ellos fueron víctima.
Así que, aléjate y no pierdas la costumbre de mandar a la chingada a quien todavía cree en la estupidez de “Me volveré malo porque fueron malos conmigo”. Porque nadie es responsable de las malas decisiones que cometieron en el pasado.