El amor era tan espectacular que ni siquiera me daba oportunidad de la duda. De saber que tu risita venía con la fecha ya vencida, me hubiese ahorrado el trabajo de serte leal, de darte una oportunidad, incluso, de conocerte.
Porque por la necesidad de ser amado, nos creemos el amor que las palabras profesan, pero nos olvidamos de que es en los actos que el verdadero cariño se ve reflejado. Y así, como idiotas, caemos entre bellas palabras, poesías, canciones, dedicatorias y juramentos que están a punto de vencerse, de pudrirse y no servir más.
Debemos tener olfato, pues cuando algo está dañado, podrido y estropeado, tiene mal olor, apesta y se nota cuando lo vemos a mayor profundidad. Es importante amar, pero inteligentemente, porque el amor tiende a hacer bruta a la gente y es ahí cuando nuestros errores más trágicos cobran vida. Es ahí cuando nuestras ganas de amar desaparecen.
Empezamos a martirizar a cupido y nos olvidamos que nosotros somos responsable de nuestras propias decisiones. Pero no nos ahoguemos en un vaso de agua, bien habrás escuchado que todos pasan por un desamor, lo que nos diferencia es si somos lo suficientemente fuerte, para superarlos, y, sobre todo, qué actitud tomamos luego de hacerlos.
Así que, no te preocupes por equivocarte escogiendo un amor vencido, preocúpate por aprender de ello y por no cometer de nuevo, el mismo error.