No podemos volar si tenemos un grillete en los pies que nos sujeten al suelo. Debemos escoger a alguien pueda cuidar de nuestras alas y no nos encadene al piso con su dominio y sobre protección. Es importante que veamos al amor como un trampolín desde el cual tomamos impulso para volar, o como el borde de un acantilado desde el que nos podemos lanzar en un salto de fe y confiar que nuestras alas aguanten el vuelo. 
Pero nada de esto es posible si buscamos a alguien que solo diga amarnos para tenernos cerca y de ese modo, se entretenga arrancando pluma a pluma nuestras alas. Porque sí, existen personas que se alimentan del dolor ajeno, el control y la humillación al otro. Hay gente con espíritu sucio que sólo consigue regocijo en el descenso de nuestra felicidad.
Debemos volar siempre, incluso cuando no tengamos a nadie a nuestro lado. Vuela siempre por ti, porque quieres alcanzar sueños y estrellas, porque sabes que sola no tendrás que detener el vuelo por nadie y vuela, sabiendo que si alguien es realmente valioso para estar contigo, no te pedirá que dejes de volar, sino que volará contigo y te acompañará en tu camino a ser feliz.
De eso se trata el amor, de la compañía incondicional de la cual disfrutamos ver crecer. Porque cuando amamos de verdad, siempre querremos ver volar alto a esa persona especial.