El amor nace por un motivo, y es por la decisión de mantener una llama encendida en la cual, el respeto, la libertad del otro y la búsqueda de la felicidad y el bien común, sean el pan de cada día. Todo ello se sostiene por medio de detalles y acciones que retroalimentan al amor para mantenerle vivo. Descuídale, abandónale, actúa con indiferencia, y en poco tiempo, todo lo que has construido con las manos, lo verás derruido con tus pies.
El amor sienta sus bases en la confianza, la tolerancia y el afecto. Debemos velar porque estos tres pilares siempre se mantengan en pie. Una grieta en alguna de éstas, debe cuidarse y curarse pronto, porque de a poco, la grieta se hace más y más grande hasta derrumbar una de las 3 columnas. Un amor verdadero, no puede sostenerse por mucho tiempo si alguna de estas cualidades mencionadas, se va al suelo.
Pero no te des mucha mala vida, que cuando existe el amor de verdad, dedicar tiempo a la persona amada, no es una responsabilidad, sino un placer. Eso es lo interesante de este estado natural del hombre. El amor pone a disposición las mayores virtudes de los seres humanos y saca las mejores versiones de cada uno. Así que, solo los amores verdaderos, son los que se valoran, el resto, quizá es pura fantasía.