Amarse a si mismo, es confundido muchas veces con el egocentrismo o el orgullo. El amor propio es algo que va más allá de solo respetarse y valorar tu propia dignidad. El amor propio trata sobre el reconocimiento de tus límites, virtudes y defectos.
El verdadero significado del amor propio yace en la forma en cómo respondemos a nuestra propia libertad, felicidad y metas. Cuando una persona atenta a alguna de éstas, y no hacemos nada para no permitirlo, estamos frente a un acto de falta de amor propio.
Es en la defensa de nuestra propia integridad, es que se demuestra qué tan grande es nuestro amor propio, y dependiendo de ello, tendremos una mayor inteligencia emocional. La inteligencia emocional está fuertemente arraigada con el amor propio, porque ambas representan el control de los sentimientos y la dirección de éstos a siempre, mejores horizontes.
Amarse a sí mismo significa que en los momentos de tus peores caídas, no te resignarás a quedarte en el suelo y vivir de los recuerdos, sino que reconocerás la enorme fuerza que yace en ti para salir siempre adelante y combatir al pasado.
Ámate sacando personas de tu vida que solo te buscan cuando necesitan un favor.
Ámate evitando entregarte a la primera estrella fugaz que te jure amor eterno.
Ámate valorando lo que realmente eres.
Ámate primero que nadie, porque de tu amor propio, nace el amor que entregas a los demás.