Si tu mano encaja sus dedos entre los míos, sin esfuerzo y de manera natural.
Si el sudor de ellas no perturba y no interfiere con la sensación de protección que me dan.
Si es inevitable no llevarlas a mi boca para regalarles un beso a cada una…
Entonces nunca sueltes mi mano.

Y es que entre ellas consigo todo lo que he buscado con el mayor de los anhelos.
En el medio tu palma encuentro el oasis de mi calma y la paz en la guerra que tengo en el pecho cuando estas lejos de mí.
Es entre tus dedos que me pierdo para siempre en un lugar del cual nunca quisiera volver.
Y es con tus caricias que conozco de mejor manera el deseo y forma en la que me piensas.

Pues lo que callas lo dicen tus manos, y es ensordecedor el grito que dan cuando están lejos de las mías, por eso prefiero tenerlas cerquita y que me susurren lo mucho que me quieres y yo explicarles lo mucho que quiero que conozcan el resto de mi cuerpo.
Por eso, amor mío, si un día decides soltar mi mano, que sea para tocar otras partes de mi cuerpo…
Por eso, si en algún momento necesitas abandonar el calor de mis palmas, que sea para conseguir el frío de mis labios, los cuales se humedecen con los tuyos.
Por eso… Si decides soltarme, que sea solo para sostener mi corazón.