¿Te has preguntado alguna vez si eres más del tipo conformista o del tipo atrevida?
Por no confiar en nosotras mismas, muchas de nosotras nos hemos quedado en la zona de confort durante mucho tiempo, evitando vivir situaciones que nos muevan.
Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que para conseguir lo que deseamos necesitamos avanzar, y ello requiere riesgos. Al principio sentíamos miedo pero ahora nos damos cuenta de es lo mejor que pudimos hacer.
Rompimos con el aburrimiento que caracteriza a la rutina y nos quedamos sólo con un par de hábitos necesarios para asegurar nuestro bienestar día a día. Salimos al mundo a probar nuevos colores, sabores, experiencias en general y nos fuimos adaptando mientras disfrutábamos del paisaje.
Gracias a este paso fuimos perdiendo el miedo a lo desconocido y más bien ahora nos atrae, y queremos una vida de aventura constante sin exigirnos más de lo que podemos dar.

Luego de salir de la zona de confort nos pusimos retos. Pero retos de verdad, esos que te mueven a resolver, a inventar, a echar mano de nuestros recursos personales. Y es que por ser mujeres tenemos una inteligencia muy especial que implica sensibilidad y capacidad para ver más allá. Entendimos que la responsabilidad de nuestras vidas está en nuestras propias manos y decidimos por ello cambiar.
Y claro que nos equivocamos muchas veces, pero por cada caída había una levanta, por cada paso hacia atrás había dos hacia adelante. No pasa nada con que tengamos errores, pues nos recuerda que no somos perfectos pero sí podemos mejorar cada día. Y es que sin error, ¿quién aprende?

Y hoy estamos aquí, lindas y libres, más guerreras que nunca y hemos dicho adiós al conformarnos con menos de lo que mínimamente merecemos.