Es un poco difícil poder darse cuenta al principio, ya que uno se encuentra ilusionado con esa persona y piensa que aún hay oportunidad por ser algo más. Lo malo de todo esto, es cuando esa persona no se comunica contigo o no tiene ningún interés de verte. Al principio piensas que se encuentra demasiado ocupado y justificas el hecho de no verse. Pero al pasar el tiempo vas comprendiendo que en verdad no siente nada por ti y comienzas a sentir dolor por ese rechazo.
Pero si aún no entiendes que no quiere nada contigo, te vamos a dar el beneficio de la duda y pensemos que es una persona que trabaja mucho todo el tiempo. Si es una persona normal, al menos irá alguna vez al baño o se dará algún tiempo para comer. ¿Cuánto tiempo puede demorarse para escribir un “hola”? Veamos:
Desbloquea su teléfono: 2 segundos
Abre cualquier servicio de mensajería: 5 segundos
Te busca entre sus contactos: 10 segundos
Abre tu chat y teclea 4 letras: 4 segundos
Enviar: 1 segundo
Todo eso suma 22 segundos, ¿quién no tiene 22 segundos libres en su vida?

Si han salido y no ha habido algo entre los dos, y no te llama, ni te escribe, quiere decir que no le gustas. Puede que contigo sólo quiera algo casual de salir cada fin de semana y por eso siempre te escribe los viernes por la noche. Por otro lado, si no ha sucedido nada aún quiere decir que esa persona no tiene ningún interés por ti. Puede que sea una persona con muchas prioridades y tú no te encuentras dentro de ellas. Ahora, si tienen una relación y su alejamiento es algo no habitual, entonces es momento de hablar frente a frente y dejar las cosas claras.
No interesarle a alguien es normal, eso te vuelve consciente de tus límites y refuerza mucho tu amor propio. Cuando te sientas sin temor de salir lastimada, podrás ver tu teléfono sin sus llamadas ni mensajes para comprender que no se encuentra ocupado, simplemente no le interesas.
No permitas que eso dañe tu autoestima, la única persona que te puede amar de verdad es tu misma. Existen muchas maneras de sentirse bien consigo mismo y de dejar que tu corazón esté colgando de un hilo a la espera de algo o alguien completamente incierto.