Un gran tajo del pecho me fue arrancado de raíz cuando escuché que te ibas. Lo más doloroso, es que no fue por falta de amor, ni por una decepción o una mentira. Lo más doloroso, es que quien nos separó, fue el país.
Crecimos juntos en la misma tierra. Ella nos parió y nosotros nos juntamos. Compartimos los momentos más valiosos de nuestra amada nación, pero hoy, por la enorme crisis, debemos desprendernos de los amores más fuertes, porque en este escenario de dictadura, darse un tiempo para amar, es un lujo.
Un pedazo de mí se pierde con tu despedida, y desesperadamente le busco en los rincones donde una vez hicimos el amor, sin éxito. Ese pedazo, es el más grande, el más importante, y lleva tu nombre y apellido, nuestros sueños y aspiraciones, y, sobre todo, las ganas de seguir amándonos.

Por eso, antes que dejes el país, te pregunto ¿Sabrás donde está? Porque al irte, necesitaré de ese pedazo para poder seguir siendo fuerte entre las colas para la compra de una porción de comida, para soportar el miedo de que me maten al pisar la calle, para lidiar con el muro mediático que adoctrina mentes jóvenes, las cuales serán la base para sostener la dictadura que hoy nos separa.
Por eso… ¿Sabrás donde he dejado el pedazo más importante de mi vida?
– Sí, lo sé… Y espero no te moleste, amor mío. Es que ese pedazo, también me pertenece, y por eso, decidí llevármelo en la maleta, porque afuera, lejos de ti, también debo tener mi piedra filosofal, mi ancla y mi soporte que me ayude aguantar, el dolor de tenerte lejos de mí.